El valor de tener nuestra propia base de datos en negocios de juguetería

September 7, 2016

Muchas veces se piensa que el negocio de juguetería es sumamente estacional, pues se le relaciona mucho con las fiestas de navidad. Sin embargo, esta percepción podría no ser tan cierta si partimos del hecho que las fechas de cumpleaños no mantienen una estacionalidad marcada y que, por el contrario, estos van repartidos a lo largo de los 365 días del año. ¿Entonces por qué las ventas de juguetes tienden a concentrarse en el último mes del año?

 

 

¿Esperarlos o salir a buscarlos?

Lo primero que debiéramos analizar es qué actitud estamos tomando con respecto a quienes son nuestros potenciales clientes. ¿Somos el tipo de empresa que como invirtió en un buen local y en desarrollar un layout atractivo, estamos más bien en un plan de espera, pues los clientes ya entraran por la puerta? Si esto es así, podría apostar que la estacionalidad de las ventas es sumamente marcada hacia final del año y quizás con un pico en la celebración del día del niño.

Nuestra actitud, si queremos romper la estacionalidad, debe ser salir a “pescar” a cuanto padre o madre de familia con hijos en edad escolar podamos, pues son ellos quienes debemos convencer que somos la mejor alternativa para celebrar a su “angelito” por su cumpleaños. Ahora, no solo debemos ubicar a los padres, de ahora en adelante los compradores; sino que además debemos tener una manera de contactarnos con los “cumpleañeros” pues son ellos quienes deben dar pistas sobre el tipo de regalo que los haría sumamente felices. Es por ello que a los “cumpleañeros” los llamaremos en adelante, los influenciadores.

 

 ¿Dónde encontrarlos?

Bueno hasta el párrafo anterior ya habíamos dejado en claro la actitud con la que debemos enfrentar el problema de la estacionalidad y que es necesario identificar a compradores e influenciadores. Sin embargo, queda en el aire la pregunta de ¿dónde se les encuentra?

Hasta antes de la aparición de internet y las redes sociales, se echaba mano a listados y directorios de todo tipo para acceder a alguna información que nos permitiera ubicarlos y, muchas veces, hacer uso de técnicas de marketing directo para corroborar la información obtenida. Así recuerdo alguna campaña de correo directo donde enviábamos cupones con un importante descuento a las casas de las personas de quien se había accedido a la dirección del domicilio, con la esperanza que la persona contactada se apersonara a la tienda y pudiéramos cruzar la data del directorio y obtener alguna información adicional. Luego, se empezó a utilizar el telemarketing como técnica para lograr validar datos y ofrecer descuentos a cambio de la validación. Sin embargo, el problema de estas técnicas es que siempre resultaban intrusivas y muchas veces no eran bien recibidas por las personas contactadas.

La aparición del correo electrónico fue providencial para muchos, pues se empezaron a comercializar listas con direcciones, con promesas de segmentación como nunca antes, que nos permitirían llegar con mucha efectividad a nuestros compradores pero, muchas de ellas eran falsas. Inclusive si estas promesas hubieran sido verdades, todavía teníamos un problema: No había forma de contactar al influenciador de manera directa, pues ellos no tenían dirección de correo electrónico. Solamente los podríamos contactar por los medios masivos y esto exigía grandes inversiones.

En la actualidad y con la masificación de internet y las redes sociales encontrar tanto a los compradores, como a los influenciadores, es no solo más sencillo, sino además mucho más eficiente, pero hay que dedicarle tiempo y se tiene que adquirir algunos conocimientos.

 

Construyendo el “embudo de contactos”

Para lograr una base de datos de contactos, tanto de compradores, como de influenciadores, y poder anticiparnos a sus necesidades y deseos, debemos construir una maquinaria digital que nos permita “enganchar” a nuestra audiencia, basados en una estrategia de contenidos que les resulte tan interesante como para ingresar a nuestra web o landingpage y estando allí, estén dispuestos a darnos su información a cambio de algo de valor para ellos. Hay que tener en cuenta que este intercambio de información va a ser muy básico y vamos a tener que hacer uso de mayor contenido y acciones de marketing directo para lograr consolidar la información suficiente de cada contacto, como para cerrar ventas. Este proceso se le llama “nurturing” y es la interacción que se tiene con cada contacto hasta que esté listo para comprar.

 

Esto, que sirve para casi todas las categorías de producto o negocio, en el caso de las jugueterías, es la clave para desestacionalizar la venta. La clave es conocer las fechas de cumpleaños de los influenciadores, las redes sociales en donde se encuentran e identificar a los compradores relacionados con él.

Si te parece que este tipo de estrategia va con la actitud que tienes con respecto al negocio de juguetería y estas interesado en implementarlo contáctate con nosotros que encantados te ayudaremos.

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